Castilla-La Mancha es mucho más que historia y paisajes. Es también un territorio donde la gastronomía sorprende incluso en los rincones más tranquilos y alejados de las grandes ciudades. En sus pueblos, la cocina se hace a fuego lento, combinando tradición y creatividad, y ofreciendo platos que enamoran tanto a locales como a visitantes.
Uno de los municipios donde mejor se come en la provincia de Cuenca es Cardenete, a menos de dos horas de Valencia. Con menos de 500 habitantes y rodeado de un entorno natural privilegiado, alberga La Rebotica, un restaurante que ha logrado convertir la cocina manchega en un referente.

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